Antes de empezar con la terapia estaba descentrada, no sabía qué quería, ni como gestionar mis emociones. Vivía en agonía constante. Es más, al principio era tan ansiosa que esperaba resultados inmediatos. Ahora he entendido la vida como lo qué es: experimentar y aprender.
He aprendido a gestionar lo que siento, a aceptarlo, a dejarlo ir y aceptar también a los demás. Lo que mas me ha gustado ha sido la evolución y la madurez que he ido ganando, además de la tranquilidad.